Amir Obregón Vargas

Una pistola cargada en manos de un adolescente

Una pistola cargada en manos de un adolescente

Reflexiones sobre el caos digital.

Hace algunos años escribí una frase que jamás imaginé que estaría tan vigente hoy:

“Internet es como una pistola cargada en manos de un adolescente”.

Corría el año 2014 y ya vislumbraba el peligro de herramientas como las redes sociales, el acceso desmedido a la información y la creación de contenido sin filtro. Comparaba internet con un arma cargada porque, en realidad, eso es lo que representa.

Era un abanico enorme de posibilidades para aquellos que habían permanecido en la sombra. Pero, ante algo tan novedoso y sin una educación previa, todos nos convertimos en adolescentes: llenos de energía y deseo, pero sin control.

Esa falta de control trajo los problemas que sufrimos hoy quienes intentamos crear algo auténtico. El exceso de plagio y la obsesión por la fama rápida han opacado la calidad y la credibilidad.

El mejor ejemplo es ese meme donde un niño atribuye la autoría de Spiderman al videojuego Fortnite y no a sus creadores originales, Stan Lee y Steve Ditko. Aunque parece gracioso —y lo es—, es una advertencia clara del rumbo que toma la sociedad: hemos pasado en poco tiempo del siglo de la información al de la desinformación.

Y eso sin contar las campañas de acoso. Gracias al anonimato (o a la impunidad) de internet, la gente dispara juicios crueles según su estado de ánimo. Solo quienes hemos portado un arma real sabemos que internet no es más que eso: un arma lista para disparar en cualquier momento, tanto para bien como para mal.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Abogar con mesura por leyes que regulen esta locura. Educar a las nuevas generaciones en el autoconocimiento, enseñándoles que cada ser humano es único en su entorno. Y, sobre todo, inculcarles a los jóvenes una verdad fundamental:

“La vida no es más que un vals con el Karma”.